Hace no mucho me chivaron la existencia de un local diminuto, casi de maquetita de Scalextric, con un menú degustación más que majo por 37€ (creo) + bebida. A la lista de futuribles, parte noble. Y mira tú por dónde, Papá y Mamá Noel , los amos de las vistas y las cuestas, tuvieron a bien regalarnos una reserva en este lugarico. Y ni tan mal, ya que pillar sitio nowadays es más complicado que Michael J. Fox enhebre una aguja en una noche de luna nueva.
¿Motivos del hype? Facilísimo:
– 6 – 8 comensales por servicio, no more.
– Menú cojonudo.
– Precio ajustado. Ha subido recientemente a 42€, pero sigue siendo asequible y sobradamente justificado
– Experiencia distinta, cercana y agradable, de las que ya no abundan.
Ocupa lo que antes era La Casita de Carlita, pared con pared de la Ucramaña, que antes era Casa Landa. Sí, amigos, aquí ha habido más cambios de cromos que féminas en la vida de Álvaro Muñoz Escassi o maridos en la de Elizabeth Taylor. Y ojo con las obras de la avenida Valencia, que como sigan así, van a caer business como fichas de dominó.
Forma y tamaño de típico bar de antes con sus viejetes con copa de soberano, tragaperras y su altillo que tendría alguna mesita en su día. Más íntimo y cercano imposible. Los 6 comensales en barra. La cocina mini. Todo el servicio ya medio preparado a falta de la finalización y montaje en tu cara. Y delante solo ante el peligro Alejandro, nuestro Juan Palomo: el chef, somelier y jefe de sala a partes iguales… yo me lo guiso yo me lo como. Olé tú
Veo patos de colores y logo conocido, el muchacho fijo ha trabajado en @restaurantegamberro y ha aprendido de los buenos . Huele al orden y batuta de @francheskogamberro por aquí
El menú constaba de 4 entrantes, 5 platos principales y 3 postres … más que suficiente. Alguna cosa como el suket de gamba o el pollo massala muy top. Los sabores son muy “de aquí”, no es un menú rocambolesco de sabores que te vuelen la cabeza o contrastes acentuados, es buen hacer plasmado en platos. Fino y rico
Regamos el menú con un tinto homónimo de Bodegas Antídoto que ya tenía catado y entra muy bien
El pan deli deli, calentito, obligatorio para el unte y con refill en caso de ser necesario
Ah, ya que estábamos allí y habiéndonos gustado reservamos para más adelante