El Cuartelillo surge en 2016 (o era 2017?) en un liliputiense garito de la Calle Cinegio para ofertar el típico montadito Guardia civil: lomos de sardina de cubo, piquillo, pepinillo y tomate… picante o no según el gusto. Cabían dos y el de la guitarra. Tras esa etapa se trasladó a un sitio más grande con bastante terraza donde aún hay disponible alguna mesa-tricornio originaria.
Luís Falcón ha ido convirtiendo su paredes en un homenaje a la defensa a ultranza de la piel de toro, guardia civil y resto de fuerzas y cuerpos de seguridad del estado. Emblemas regalados de los diferentes cuerpos entre otros elementos convierten a este garito en un museo poco amigable para comunistas y separatistas… lo avisan al entrar: “advertencia legal: Este bar no es apto para separatistas, traidores ni anti-españoles. Este bar es para personas que aman España. Gracias”. Me lo imagino en un first date con Yolanda Díaz… como producto televisivo sería imbatible.
Es normal que sus ya famosos montaditos con autoridad lleven nombres como Legionario, Paraca o Nacional, los cuales sirven en un útil cono de papel para que no esparrame el aceitillo en el suelo o tu calzado. En su día era obligado morderlo con las piernas bien abiertas e inclinado hacia delante. Croquetas varias y alguna cosa más complementan los bocatines.
El garito siempre está petado, de los que más, parada obligatoria para muchos visitantes y oriundos del lugar.
Seas de la cuerda o no merecen mucho la pena sus guardia civiles, que te tomas bien a gusto observando todo lo que hay en las paredes mientras degustas la cojonuda cerveza de bodega de @estrellagalicia