La vida son etapas. Y la de Coquito al mando de las reservas llegaba a su fin. No, no la estaba palmando (que le queden muchos veranos dando guerra), simplemente se le terminaban las minivacaciones y el bastón de mando volvía a cambiar de manos. Volvía a “papá”. Como despedida nos llevó a un sitio escondido entre chalés donde, si no te dicen que existe, pasas de largo más rápido que un camarero cuando quieres otra ronda.
El Erizo Gastrobar es de esos sitios que no sabes muy bien si has venido a cenar o a echar la tarde. Dentro hay mesas, barra, billar, maquinita… y fuera una terraza con escenario donde montan monólogos y actuaciones. Peculiar todo. Es un sitio de ocio más que un restaurante al uso. El logo del simpático erizo está por todas partes
Carta a prueba de presbicia, bien, no fue necesario cucar los ojos. Un detalle que los que ya enfocamos peor que un Nokia del 2004 agradecemos profundamente.
Tienen una carta con bastantes entrantes y arroces. Era cena, se cogen entrantes a saco y listo.
SALMOREJO 8.90€
La idea era que viniera con mojama, pero la mojama había decidido cogerse el día libre, así que apareció con jamón. De sabor bien, aunque visualmente se parecía bastante más a un gazpacho que a un salmorejo de los de toda la vida.
CEVICHE DE ATÚN ROJO Y SALMÓN AHUMADO 9.90€
Muy rico, sí. Pero la leche de tigre estaba más domesticada que un gato de sofá, brillaba por su ausencia. Ni ese puntito canalla ni el picante que uno espera para despeinarte la pelambrera.
CARPACCIO DE GAMBÓN SALVAJE, PISTACHO Y AJÍ VERDE 12.90€
Entró muy bien… y salió aún más rápido. Cuatro tenedorazos y aquello ya era historia. Rico, pero más fugaz que una birra fría en Agosto
SURTIDO DE FRITOS GADITANOS 21.90€
Una bandeja bien surtida, de esas que cumplen con su cometido principal: llenar el buche
BERENJENAS EN TEMPURA CON MIEL DE CAÑA Y SOJA 13.90€
Bastonacos con rebozado gordete, lo contrario de las comidas hasta el momento. Estas iban con más cuerpo que un zaguero delo AllBlacks.
PRESA IBÉRICA CON JAMÓN IBERICO BRASEADO 21.90€
Muy buena. Carne tierna, bien hecha… poco que objetar
Cuando llegó la TARTA DE ZANAHORIA (5€) apareció un erizo dispuesto a zamparse el postre antes que nosotros. Qué bicho más listo… y qué poca vergüenza tenía el jodío.
En definitiva, un sitio diferente, más pensado para pasar un buen rato que para una cena de etiqueta. Comida correcta, ambiente peculiar y que si hay actuación invita a larga sobremesa con cubateo.