Sushiko

¿Qué os voy a contar de este sitio si es prácticamente el mismo multiverso que otros cuarenta buffets clónicos?

No vengo a hacer sangre, ojo. Voy bastante. Porque una cosa es que el pescado no haya estudiado en Harvard y otra que por 20 euros puedas comer sushi hasta que salgas rodando como un barril de sake. 

La idea era no escribir reseña porque todas acabarían siendo un copy-paste con distinto logotipo en la puerta. Pero al final me ha dado por elaborar el “Decálogo del Comedor Profesional de Buffets de Sushi”, algo así como los Diez Mandamientos, pero en vez de Moisés bajando del monte, tú bajando del sofá con hambre.

1. Buscarás el precio

Entre semana al mediodía está el chollo. Por la noche pagas más. El fin de semana pagas bastante más. Y, oh, sorpresa, el salmón sigue siendo el mismo.

2. No subestimarás el precio de la bebida

Aquí recuperan lo que no ganan con el sushi. Cuanto más comes, más bebes y es cara

3. No empezarás por la página uno de la carta

Los platos caros siempre viven felices “casi” al final del menú. Empieza por sashimi, tiraditos, gambas y todo lo que tenga más proteína que arroz.

4. Pensarás antes de pedir

Mirad qué quiere cada uno, repartid responsabilidades y haced estrategia. Pedir a lo loco suele acabar con ocho platos de arroz y tres personas mirándose como el bueno, el feo y el malo.

5. No tendrás prisa

Las rondas suelen ser infinitas y la cocina trabaja más rápido que un opositor la semana antes del examen. Tranquilidad. Que corran ellos, no tú.

6. Honrarás al nigiri

Sí, lleva arroz. Pero bastante menos que un roll y sin salsas

7. Rechazarás el onigiri y sus primos

Eso es básicamente una montaña de arroz con un souvenir de relleno escondido dentro.

8. Huirás de las masas fritas

Ese panecillo frito tan inocente ocupa en el estómago lo mismo que un colchón de espuma de 1,50. 

9. Desconfiarás del frito

El sushi rebozado es como ese amigo que te dice “una última copa”. Sabes que no deberías, pero caes… y dos piezas después ya no te entra ni un maki de pepino.

10. El postre no merece tu dinero

Normalmente va aparte, suele ser caro y es tan soso como el discurso de navidad el rey. Si necesitas un final dulce, pide un roll de mango o fresa de los que suelen incluir, o,  al salir, búscate una heladería de verdad. Tu yo del futuro te lo agradecerá.

Mola

23/07/2026

¿Qué se te apetece pués?

Y tú... ¿qué opinas?

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *