La reina del pollo frito, una de las integrantes de los Cepas viejas y amante de los animales con cresta, nos había invitado por su onomástica a este garito en el que pasaron bastante de pensar un nombre.
Ni idea de lo que iba su propuesta, mente abierta y sabor a gratis que siempre viene bien.
Tienen los fines de semana un menú por 30€ con 4 primeros , 4 segundos, postre, vino agua y, primera (no segunda… ), cesta de pan.
Hay un primero, caracoles ese día, con suplemento de 8€ y si quieres un solomillo de segundo son 10€ más… vamos que como elijas eso y café porque tienes antojo te vas a 50 boniatos por unos caracoles, solomillo, postre, agua y 2 copas de vino. Un vino @bodegalaus merlot-syrah, joven y económico, que a mi siempre me entra bien.
La directora de mesa pidió unas croquetas y empanadillas variadas.. Bastante correctas y sobre todo enormes, más aún las empanadillas.
El menú, pues a ver, algunas cosas bien y otras ni fu ni fa. Por ejemplo: El entrecot era bastante pequeño, y acostumbrado a calidad, tamaño y sabor a brasa de @elcascanueceszaragoza no hay color.
En cambio el lingote de cochinillo, recurso fácil en cocina para aligerar servicio, estaba muy rico.
Hubo un “impasse” largo entre primeros y segundo que me mató un poco. Estos cortes son peores que un fin de temporada de tu serie favorita esperando el estreno de la siguiente o que te llamen para venderte algo de la luz en pleno ñogoñogo.
Otra cosa que me hace click. Tener que pedir el postre antes a la vez que los platos del menú. Igual me apetece una cosa u otra según me haya quedado. Lo entiendo en un sitio donde el postre lleva curro y faena, pero no es el caso, la preparación es mínima.
El sitio es grande y si te pones en la terraza del pasaje se está la mar de tranquilo.