Hace unos domingos, varios, ya que he estado vago con el teclado recientemente, fuimos convocados por El Marqués de Peñíscola (sí, ese mismo, el de “mira que vistas” y “me ponen los bienes raíces bien bruto”) para celebrar su cumpleaños como Dios manda: con mantel, vinacho y el estómago dispuesto. Le fallaron sus sitios fetiche […]